LAS VENTAJAS DE LA PIZARRA PARA CUBIERTAS

Las referencias más antiguas del uso de la pizarra para cubiertas tienen su origen en las islas británicas en el siglo XII. En España, una de las referencias más antiguas con las que contamos es la Iglesia de Santa María la Real en Lugo, que data del año 1300. Desde sus inicios ha estado asociada a los conceptos de durabilidad y calidad.

Se trata de un material pétreo con una vida útil muy alta gracias a su composición mineralógica y su estructura, cien por cien natural, extraído directamente de la cantera y con una excelente capacidad de impermeabilización. Es resistente a las temperaturas extremas y a cualquier condición climática (hielo, cambios térmicos o la acción del SO2 entre otros), siendo de esta manera uno de los productos para cubierta con mayor durabilidad. Además, gracias a sus características naturales, la pizarra se somete únicamente a los procesos de extracción y labrado, y no necesita ningún tratamiento adicional, reduciendo considerablemente las emisiones de CO2 a la atmósfera.

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Ejemplo de cubierta de Pizarra ejecutada por GO Cubiertas (Oviedo)

La pizarra para tejados posee una densidad de entre 2.700 y 2.900 kg/m3, siendo muy superior a la mayoría de los materiales pétreos utilizados en construcción, así como de los materiales cerámicos como la teja (2000m3) o el fibrocemento (1800m3). Esto implica que la pizarra presenta una excelente protección frente al ruido aéreo y los impactos.

Adicionalmente, cabe destacar que pese a no considerarse un material aislante, al igual que el resto de materiales de cubrición utilizados en las cubiertas, tiene una conductividad térmica media bastante reducida (λ = 2,2 W/mK,) lo que hace que junto con la cámara de aire existente bajo ella cuando se coloca sobre rastreles, el empleo de este material genere un buen aislamiento en su conjunto.